Tanto monta  /   Monta tanto

VIOLENCIA ESCOLAR 

 

Agresión a una profesora en Pedrola

Expertos en conflictividad

Indefensión del profesorado

El PSOE y los alumnos conflictivos

La autoridad del profesor

¿Quién debe acoger a los alumnos violentos?

Consejera limita atribuciones disciplinarias de los directores aragoneses

Amenazas a una profesora en Andalucía

Profesores agredidos en varios institutos

 APIA denuncia la situación de violencia contra el profesor

Sanciones más duras para la indisciplina

Agresión a un profesor en Navarra

Carta de un profesor indignado por las agresiones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AGRESIÓN A UNA PROFESORA EN EL INSTITUTO DE PEDROLA. Heraldo, 2 de abril de 2006

Hace cosa de un mes, fui testigo de la agresión física y los insultos que sufrió una profesora de nuestro instituto por parte de un alumno al que había expulsado de clase por no dejar trabajar. Por primera vez en el centro se había saltado la barrera del respeto a la integridad física de los trabajadores. Masivamente manifestamos nuestro rechazo a esta acción y el apoyo a nuestra compañera y solicitamos a la Administración educativa una política de tolerancia cero con estos casos, lo que implica, en primer lugar, que este tipo de alumnos no puedan seguir escolarizados en el centro. En este caso, se impuso al estudiante una expulsión de un mes, pidiendo además su traslado de centro por el bien de nuestra comunidad educativa. Transcurrido un mes del incidente, en el claustro de profesores hemos recibido un comunicado de la inspección técnica de educación que considero improcedente, en el que se nos indica que el expediente preceptivo, elaborado con total profesionalidad por una compañera del centro, padece defectos de forma. Se añade además que debemos realizar otro escrito en que no se incluya el traslado de centro del alumno, dado que, al ser una lo­calidad con un solo instituto, exigiría su movilidad. Considerando que el alumno agresor ha estado ya un mes natural fuera del centro, se pide su readmisión. He de decir que existen precedentes en otros centros de la comarca en que se han producido cambios de centros en situaciones similares. Si no se considera suficiente motivo para trasladar de centro a un alumno que insulta y agrede públicamente a una profesora, ¿para qué casos existe esa posibilidad? Actuar así es un atentado contra la profesionalidad de los docentes y la calidad de la enseñanza de nuestros centros.


EXPERTOS EN CONFLICTIVIDAD

A finales del curso, en una de las reuniones habituales que los miembros de la Junta de Personal Docente de Zaragoza mantienen con el Director Provincial, éste deslizó un comentario sobre un escrito avalado por numerosas firmas que, proveniente del Claustro de Profesores de un centro de Secundaria, había recibido recientemente. En él se le hacía saber que el clima de convivencia que reinaba en el instituto no era precisamente el más idóneo para que el profesor pudiera desempeñar su labor educativa. Ante tal evento el responsable educativo manifestó que no sabía si la misiva enviada era meramente informativa, en cuyo caso no debía contestarla o si tenía la intención de que él tomara cartas en el asunto procurando alguna solución, algo que caía fuera de sus competencias y lo eximía también de responder a los remitentes, quienes sin duda habrían errado al elegir el destinatario del mensaje.

Desde hace mucho tiempo APS es particularmente sensible a los problemas de orden, respeto y disciplina en los centros. La representante de nuestro sindicato comunicó a la autoridad provincial que personalmente conocía casos de bajas de profesores por depresión ocasionada por el mal comportamiento de algunos de los alumnos en sus clases y le indicó también que el clima de malestar podía hacerse extensivo a otros centros de la ciudad por lo que creía conveniente buscar soluciones.

La respuesta de los mandatarios educativos asistentes se adecuó a los cánones simplicistas que recientemente han reiterado los altos del gobierno central o de las comunidades afines. La tensión que en los últimos tiempos se vive en muchos centros de Secundaria es producto de los cambios de la sociedad española que han hecho más difícil la convivencia y eso se ha trasladado también a las aulas. De ahí que el profesor que desee ser competente deba adecuarse al trato con unos alumnos a los que quizá no comprenda bien y no estaría de más que les preguntara a ellos mismos cómo son en realidad; igualmente debería conocer lo que el alumno opina de sus profesores pues es muy posible que no lo sepa.

Rehusó entrar al trapo en la cuestión de las bajas por depresiones y en todo caso manifestó que puede haber algunos profesores menos perspicaces y observadores, con menos oficio, que tendrán que ir haciéndose fuertes e imponer su personalidad a esos alumnos a los que otros docentes sí saben tratar adecuadamente. El nuevo profesor (estamos hablando de casos ocurridos en Secundaria) no es ya como el de antaño sino que ha de integrar en su formación un componente pedagógico y psicológico (puede advertirse una velada alusión al quehacer de los maestros quienes sí parecen estar dotados de tales aptitudes) que lo faculte para atenuar, cuando no impedir, la conflictividad escolar.

Albergaba la idea -a nuestro juicio tan peregrina como errónea- de que los docentes que estén próximos a la jubilación aconsejen, a modo de expertos (¿no será esta una de las tareas encomendadas a los que disfruten de la reducción para mayores?), a los más jóvenes acerca de cómo se debe estar en las aulas para que el clima de convivencia entre alumno y profesor no acabe deteriorándose, cuando es de sobra conocido que si el nuevo horario supone una liberación es precisamente porque así se evita el contacto con un alumnado al que cada vez resulta más difícil atender y educar.

Si esa es la opinión de quienes podrían y deberían contribuir a remediar nuestros males, apañados vamos.


INDEFENSIÓN DEL PROFESORADO ANTE CASOS COMO EL DEL "MARGARITA XIRGU", EN HOSPITALET.

Aunque las palabras del responsable educativo no sean demasiado afortunadas, no cabe duda de que el profesorado se ve obligado a afrontar asuntos que caen fuera de su práctica docente

Después de una discusión, originada probablemente en el recreo, unos jóvenes agredieron con navajas a otros; los profesores del centro, al ver la agresión, salieron a la calle y avisaron a los Mossos d'Esquadra y a los servicios médicos, que inmediatamente acudieron al lugar. Las lesiones, alguna inicialmente de gravedad, han tenido una evolución favorable.

A decir del Jefe de Estudios del centro uno de los grupos de jóvenes en liza era  "un grupo de alumnos desclasados y conflictivos, que en el tercer trimestre están aburridos y buscan camorra allí donde la encuentran" y provocaron a los recién llegados sin saber cómo iban a reaccionar. El otro grupo tenía un comportamiento "ejemplar" en clase y "no había protagonizado ningún conflicto" anteriormente, pero al ser provocados respondieron de forma violenta..

"Les han buscado las cosquillas y ellos han reaccionado, creemos nosotros, de la única manera que en su cultura saben reaccionar, que es si la pelea va a más, sacar las navajas", añadió Sales. Acerca de si los jóvenes habían accedido al instituto con navajas u objetos punzantes, el jefe de estudios cree que no, porque antes de la agresión uno de los menores "se escapó del instituto después del patio" para ir a buscarlas.

Sales también criticó que se haya dado una imagen del conflicto como de agresión racista o xenófoba, cuando en realidad "es un problema juvenil, de jóvenes gamberros". "Si en el instituto tuviéramos vallas electrificadas y arcos metálicos seguramente esto no hubiera pasado, pero este no es el modelo de escuela por el que apostamos", indicó Sales, quien apostilló que "cuando se educa en libertad se corre el riesgo de repetir dentro del centro lo que pasa en la calle".


EL PSOE EN CONTRA DE LA EXPULSIÓN DE LOS ALUMNOS CONFLICTIVOS. ABC - 15/06/2005  

El portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Socialista, Raimundo Benzal, consideró ayer que los «problemas de convivencia» en la escuela no se solventarán «con más expulsiones» de los alumnos, por lo que abogó por la vía «democrática» para solucionar los casos de «conflictividad» en la escuela.

 En declaraciones en Jerez, Benzal advirtió de que la búsqueda de soluciones precisará de «tiempo y dinero», algo que, según subrayó, «saben» los países que «van por delante» de España en materia educativa. Aunque limitó los actos de violencia a «un cuatro por ciento» del alumnado, fundamentalmente de la Enseñanza Secundaria Obligatoria, Benzal admitió que «es indudable» que existen «problemas de convivencia» en la escuela. El portavoz socialista justificó el aumento de la conflictividad en la prolongación, hasta los 16 años, de la enseñanza obligatoria. «Con esta medida aumenta la formación de los jóvenes, pero también los problemas de convivencia. Además, vivimos en una sociedad conflictiva y no se puede pretender que los centros educativos sean islas».

 Para la búsqueda de soluciones «democráticas» se requiere «organización y programación» en los centros, mejorando la «conexión» entre las familias y la comunidad educativa. De igual modo, creyó necesario «formar debidamente al profesorado, que se ha encontrado con esta problemática en los últimos diez o quince años».


LA AUTORIDAD DEL PROFESOR

Debería distinguirse entre la conflictividad general que se produce en un centro educativo y la que se observa directamente en el aula (tampoco es las misma la acaecida entre alumnos o la ejercida por éstos contra los docentes). En el primer supuesto estamos ante un espacio muy amplio que abarca el vestíbulo, los pasillos el patio de recreo, el salón de actos, los aseos e incluso el recinto de entrada, lugares en donde el profesor no ejerce su propiamente magisterio sino que frecuenta como una persona más al igual que los alumnos, los administrativos, bedeles o el personal de limpieza; son lugares en que su responsabilidad personal se diluye entre la diversidad de gentes que los pueblan. El mantenimiento del orden fuera del aula -cuando no tiene como destinatario directo al profesor- debe corresponder a otras instancias, director, jefes de estudios, quizá los bedeles, e incluso, si hiciera falta, a personal de seguridad convenientemente adiestrado para tratar con jóvenes; las sanciones derivadas de los comportamientos agresivos de los alumnos entre sí, mantenidos en esas dependencias, pudieran ser competencia del consejo escolar o de una comisión delegada al respecto por este organismo.

En esos conflictos entre alumnos no puede achacarse la más mínima responsabilidad al profesor, que esencialmente acude al instituto a impartir conocimientos y de paso a enseñar subsidiariamente una forma de ser que dimana de su propio comportamiento como persona; su misión no es estar al tanto de todos y cada uno de los problemas que afectan a los alumnos sino la de hacer que los conocimientos sean adquiridos de una forma rigurosa y si cabe a la vez atractiva y aun amena. En caso de que simultáneamente debiera ejercer de vigilante para remediar todos los altercados que se producen en cualquiera de las dependencias del centro, su labor docente, que requiere una alta concentración, podría resentirse y se estaría dilapidando el caudal educativo que los profesores pueden y deben aportar a la enseñanza.

Si la conflictividad tiene lugar en el aula o el propio profesor es objeto de injurias, amenazas o agresiones es él mismo quien debe poner coto a la desmesura de los alumnos que la promueven porque entonces afecta a su cometido profesional o a su dignidad personal.  La autoridad académica y disciplinaria la ostenta el profesor y sin orden y disciplina no es posible ejercer la docencia, no es posible transmitir el conocimiento, tarea esencial del profesor en la etapa secundaria. Por eso es indispensable que el profesor esté facultado para imponer sanciones disciplinarias en el momento en que se produzcan los hechos acreedores de sanción y esa autoridad debe atribuirla la ley, que debe dejar la puerta abierta a que el director, el consejo escolar o la instancia encargada de aplicar las sanciones puedan facultar al profesor para esa función, lo que redundaría en beneficio de la educación pues a la vez que dotaría de mucha mayor agilidad al cumplimiento de las penas daría fe de que el profesor goza de confianza de la administración, algo que ahora esta sometido a duda.


QUEJAS EN LA LÍNEA POR LA ADMISIÓN DE ALUMNOS CONFLICTIVOS. El País, 20 noviembre 2005


La decisión de la Junta de Andalucía de reescolarizar a dos hermanos menores, uno de los cuales, de 13 años, hirió a otro chico con una navaja en un instituto, ha desatado una oleada de protestas, que en algunos casos ha rozado el linchamiento público, y ha enfrentado el miedo de los padres al derecho de dos chavales de 13 y 14 años a reinsertarse. Tras ocho días de huelga en los centros de secundaria, el miércoles pasado se logró un acuerdo, que no convence a algunos padres. Los chicos se integrarán gradualmente, cada uno a un centro distinto a aquel en el que se produjo el incidente. Durante un tiempo, recibirán tratamiento individual por un pedagogo, sin coincidir con los demás alumnos. Después de una valoración psicopedagógica, de su situación familiar y de sus conocimientos académicos, se emitirá un dictamen sobre su escolarización en una clase.

Los hechos se produjeron el 22 de septiembre. Juan (los nombres son ficticios), de 13 años, se peleaba con otro chico del Instituto Antonio Machado, de 12 años, en el patio del centro, en la Atunara, una barriada considerada marginal. Su hermano, Luis, de 14 años, acudió a ver qué pasaba. En ese momento, desde fuera del instituto, el hermano del niño de 12 años vio la pelea y saltó el muro. Se dirigió a Luis, y Juan, para defenderlo, le asestó una puñalada con una pequeña navaja que le perforó el pulmón derecho. El herido, de 16 años, ya no estaba escolarizado. Pasó varios días en la UCI, aunque se ha recuperado. Al tener el agresor 13 años, no es responsable penalmente. La Fiscalía de Menores tampoco decretó su ingreso en un centro de protección, por lo que los chicos, expulsados y bajo la tutela de sus padres, tenían que volver a ser escolarizados, ya que es obligatorio hasta los 16 años. El consejo escolar del Antonio Machado solicitó a la Delegación Provincial de Educación de Cádiz el traslado de los dos menores, con antecedentes de indisciplina y expulsiones previas. El delegado, Manuel Brenes, decidió separarlos, "ya que la razón de la agresión fue la defensa de uno al otro", y que Juan asistiese al Instituto Mar de Poniente, y Luis al Virgen de la Esperanza.

Esta decisión desató la tormenta entre los padres. Desde el lunes 7 hasta el miércoles 16, los cinco institutos de secundaria de La Línea siguieron una huelga, a la que se sumaron dos días los centros de primaria. Gregorio Oliva, presidente de la Federación Linense de Asociaciones de Padres de Alumnos (Flapa) y de la APA del Mar de Poniente, insiste en que el problema no era que los chicos acudieran a sus institutos, sino que Educación "simplemente quería cambiarlos de centro, sin ningún estudio previo ni medios adicionales". La postura de los padres recibió el apoyo de los claustros de profesores. Brenes, por el contrario, asegura que el problema es que los padres querían que se internase a los chicos en centros especiales, y que pese a asegurarles que la integración se haría con medios y de forma paulatina, no querían a Juan y Luis en los institutos. "Planteaban que se les mandara un profesor a casa, que fueran a un centro de adultos, o que volvieran al Antonio Machado", dice.


 

LA CONSEJERA ARAGONESA LIMITA LAS COMPETENCIAS DISCIPLINARIAS DEL DIRECTOR. Francisco Javier B. Ribas. Estrella digital 6-12-2005 "Profesores agredidos".

En un instituto aragonés, al cumplir su cometido en la hora de guardia un profesor es objeto de injurias e intento de agresión por parte de un alumno con antecedentes; la mayor parte del claustro apoya con su firma el cambio de centro de ese alumno, el instructor del expediente propone la misma sanción, el director manda el informe preceptivo y el Inspector Jefe comunica que el asunto debe resolverse con unos días fuera del centro y la realización de tareas.

Al recibir el dictamen de la Administración, el disgusto del profesor afectado por los insultos iniciales se incrementa ostensiblemente hasta llegar a la indignación; firmantes e instructor se sienten desautorizados, e incluso, quién sabe, si Director y Consejo Escolar dudan también de su propia eficacia.

Les he referido un caso, pero podría añadir al menos otro en tiempo y lugar idénticos. El Decreto de derechos y deberes -ya de por sí restrictivo- facultaba al Consejo Escolar para sancionar faltas muy graves. Pues bien, la Consejera aragonesa ha establecido que antes de pronunciarse el órgano colegido se remita un informe a la Dirección Provincial para que ésta decida si es pertinente o no la sanción. Eso permite al alumno violento salir prácticamente indemne de sus tropelías. Ignoro qué virtudes han convertido en Consejera a una persona que, además de ser responsable de la indefensión total del profesor, desliza en sus escritos un sinfín de tópicos, abundantes reiteraciones léxicas y algún que otro anacoluto, algo poco habitual en los docentes y más frecuente en profesionales dedicados a otros menesteres.

Le recomiendo que vaya a las aulas, sufra insultos y vejaciones, aguante el chaparrón, quite importancia a lo que ha pasado, pierda la autoestima y la dignidad y diga que es el signo de los tiempos. Pero no puede obligar al profesorado a seguir sus pasos. A la enfermedad comúnmente denominada depresión, que un alto cargo provincial achaca a los docentes de escaso fuste, se está empezando a unir otra más “moderna”, la reacción aguda ante el estrés, esto es, una alteración nociva del organismo que debe reponerse con un amplio periodo de inactividad.

El profesor, descontento y frustrado, el alumno, sin clase, el ambiente del centro, enrarecido, el director, que no sabe a qué palo jugar y la Consejera en su mesa escribiendo artículos banales, firmando órdenes adversas y diciendo “hemos mejorado el sistema”. Los docentes merecen personas con mayor sensibilidad y mejor estilo. Y haber, haylos.

 


AMENAZAS A UNA PROFESORA EN ANDALUCÍA. Europa Press.

Los profesores y alumnos del IES Jiménez Montoya, de Baza (Granada), protagonizaron hoy, desde las 13.00 horas, un paro en señal de protesta por "las agresiones verbales y amenazas" que el padre de un alumno profirió ayer a una profesora del centro.

Por su parte, según explicó a Europa Press el director del centro, Francisco Peláez, el instituto, entre hoy y mañana, interpondrá la correspondiente denuncia ante el juzgado de Instrucción, después de que, según añadió, un padre se desplazara ayer hasta el centro para pedir explicaciones a una profesora de por qué había suspendido a su hijo.

En un momento de la conversación supuestamente el padre, delante de su hijo, insultó a la profesora y la amenazó, diciéndole "que no le daba dos hostias porque era una mujer".

La dirección del centro calificó de "muy grave" el hecho, por el que la docente se encuentra "bastante afectada", y su director señaló que el alumno en cuestión "tiene problemas de comportamiento y le constan varias expulsiones del aula".

A las 11.30 horas de hoy, el Consejo Escolar del centro se reunió en sesión extraordinaria para mostrar su repulsa ante este hecho que es el primero que se produce en el centro de estas características. Posteriormente, a las 13.00 horas, las clases se cortaron y los alumnos y profesores iniciaron un paro.


Exigencia de medidas contra la violencia escolar. El País 13-9-2005.

La Secundaria es la más violenta. Una profesora de un instituto malagueño golpeada por un alumno tras expulsarlo de clase por su mala conducta; otra maestra de un colegio de Dos Hermanas (Sevilla) herida de un perdigonazo mientras vigilaba el recreo; una alumna abofeteada y amenazada de muerte por su compañera de 14 años en un instituto de Motril (Granada) como venganza por haberse chivado a los profesores de otro encontronazo anterior.

Todos estos episodios violentos se produjeron durante el pasado mes de junio, último mes lectivo del curso 2004-2005 y todos recibieron como respuesta la repulsa de la comunidad educativa de los centros donde se produjeron. Los profesores ante unos hechos que la Administración educativa no dudó en catalogar como "casos aislados" que constituyen "una excepción" se concentraron para exigir a la consejera de Educación, Cándida Martínez, la adopción de medidas específicas y urgentes encaminadas a favorecer la convivencia escolar.

Las agresiones al profesorado se están convirtiendo en un problema casi habitual por parte de padres y madres del alumnado e incluso por parte de los propios alumnos, indica un dirigente sindical, quien exige a la consejera de Educación, Cándida Martínez, que convoque de forma extraordinaria la mesa sectorial de Educación para tratar estos asuntos En este sentido, la consejera de Educación se ha comprometido a celebrar en el primer trimestre del curso un foro de debate en el seno del Consejo Escolar de Andalucía con el propósito de fijar "nuevas medidas para evitar cualquier tipo de violencia en la escuela".

Un estudio de la Universidad de Alcalá revela que la Secundaria es la más violenta El 66% de la población escolar reconoce haber agredido alguna vez a otros alumnos, aunque sólo el 5% admite haber cometido actos considerado graves como agresiones físicas, amenazas o acoso sexual. Un 81% de los alumnos de Secundaria le falta el respeto al profesorado; la mitad de las agresiones tienen como protagonistas a alumnos de tercero y cuarto de educación Secundaria y más del 60% se producen dentro de la misma aula. Por su parte, un 37% de los alumnos reconoce haberse sentido víctima de alguna situación de acoso. A pesar de los últimos casos de suicidio de dos adolescentes en el País Vasco y Valencia, el estudio sostiene que los niveles de violencia en las aulas se mantienen similares en los últimos cinco años. Entre los agresores, el 70% suele ser hombres y el 30% mujeres. En el caso de las chicas, el 90% dirigen sus maltratos hacia otras chicas, consistiendo fundamentalmente sus acciones en la exclusión social de sus víctimas.
 


Los profesores denuncian la situación de violencia escolar - EL País  20-11-2005 .

La Asociación de Profesores de Institutos de Andalucía (APIA), un colectivo independiente que reúne a unos 500 docentes de las ocho provincias, celebró ayer su asamblea anual en Jaén, donde denunció la situación "insostenible" que vive el profesorado en la mayor parte de los centros andaluces. "El problema de la violencia y la agresividad dentro de las aulas es más grave de lo que la gente piensa. Es una realidad y ha ido en aumento en los últimos años, aunque desde la Consejería de Educación se nos pida que lo silenciemos para no crear alarma social", denunció Enrique Abascal, el delegado de la provincia de Granada, quien reconoció que existe un gran número de profesores que se ven obligados a "sufrir en silencio".

Para la APIA, la conflictividad en los institutos está relacionada con la implantación de la educación obligatoria a los 16 años. "La LOGSE obligó la escolarización de los alumnos hasta los 16 años, todos bajo las mismas condiciones y sin posibilidades de alternativas diversas. Ahora tenemos a un grupo en clase que no está interesado en seguir estudiando, al menos tal y como lo establece la ley, y que en muchos casos son los encargados de reventar la convivencia escolar", añadió Abascal.Los profesores también alertaron de la dejadez de funciones de las familias, quien deja en manos del sistema escolar la educación de sus hijos.

"Lo que no hacen los padres en sus casas no lo podemos hacer nosotros desde los institutos", advirtieron.Los asistentes al encuentro también mostraron su rechazo a la LOE, la nueva ley de educación que prepara el Gobierno y lamentaron que el debate de su conveniencia se haya centrado en la asignatura de religión. "Creemos que la LOE es más de lo que fue la LOGSE, que se reveló como un fracaso", explicó el representante granadino, quien defendió la enseñanza de la religión, desde un punto de vista "aconfesional" y como herramienta para el conocimiento de otras materias como la historia, el arte o la literatura.
 


SANCIONES MÁS DURAS PARA LOS CASOS DE INDISCIPLINA. El Norte de Castilla

El 55% de los docentes que imparten clases en los institutos de la región reclaman un endurecimiento de las sanciones ante los casos de indisciplina de los alumnos, mientras que un 55,4% consideran que los estudiantes con graves problemas de conducta deberían ser atendidos en centros específicos. Estos son dos de los resultados de una encuesta realizada por la Asociación de Profesores de Enseñanza Secundaria de Castilla y León (Aspes) a 1.874 profesionales de la enseñanza sobre una plantilla total en los IES cercana a los 8.000 docentes.

El informe, que fue presentado ayer por el presidente de Aspes, Honorio Vega, aborda diferentes aspectos de esta etapa educativa referida a los profesores. Así, entre los datos destaca también que el 40,7% ha sufrido algún episodio de estrés laboral, relacionado en muchos casos con la conflictividad en los centros, un 40,9% padece dolencias de cervicales y espalda, mientras que otro 23% «no desconectan» de su trabajo en sus ratos de ocio.


AGRESIÓN A UN PROFESOR EN NAVARRA- Diario de Navarra. Martes, 25 de Octubre de 2005

Un profesor ha presentado denuncia en un juzgado contra el padre de una alumna que le propinó una bofetada el pasado 11 de octubre. El centro, además, le ha remitido una carta al padre en la que prohíbe el acceso. El suceso se produjo en el colegio público de Berriozar cuando al finalizar uno de los recreos en el patio del centro educativo, la niña, de 10 años, demoró su regreso al aula. El maestro, salió de nuevo, la recogió por el brazo y la hizo entrar en clase lo que provocó el enfado de la alumna quién, según algunas fuentes, llamó por teléfono móvil a su padre.

El padre de la alumna se presentó horas después en el colegio. Se dirigió al profesor y le propinó una bofetada. Además de la denuncia interpuesta por el profesor, la directora del colegio ha enviado una carta al padre de la niña en la que le prohíbe la entrada en el colegio al presunto agresor. Los responsables del centro confían en que sean los tribunales quienes diriman las posibles responsabilidades. DDN


 

CARTA AL DIRECTOR DEL DIARIO DE NAVARRA. C. A. U. 24 Octubre 2005

Escribo esta carta desde la consternación, la impotencia y la solidaridad. Hace unos días, seis individuos se personaron como una banda de gánsters en nuestra escuela y agredieron a un maestro. Su único pecado fue agarrar a una niña del brazo y conminarle a entrar en la escuela rápidamente ya que todos sus compañeros lo habían hecho hace un rato, sin ningún tipo de violencia. La niña de diez años se enfadó y llamó por el móvil a su "papá". Éste encolerizado, se presentó en la escuela, acompañado de sus secuaces, preguntó por el maestro y, sin dejarle decir ni una sola palabra, le agredió.

En los últimos años me ha tocado vivir la agresión física a tres compañeros. En esta no sé lo que sucederá, pero en las dos anteriores, los ánimos se calmaron con el paso del tiempo y los agresores se quedaron sin castigo. Los maestros renunciaron a sus denuncias negándose a continuar en la senda tortuosa de la justicia e intentando olvidar cuanto antes y para siempre lo sucedido, esperando que no volviese a ocurrir.

Pero los agresores se crecen, cada vez nos tienen menos respeto, y estas agresiones, afortunadamente excepcionales pero latentes, se dan con mayor frecuencia. No puedo dejar de pensar en la humillación a la que se han visto sometidos estos compañeros y en sus secuelas posteriores. Porque el trauma de la agresión se queda grabado y el miedo les acompañará (nos acompañará a todos) en sus actuaciones futuras.

Estamos como para evitar el bullying... si no podemos defendernos ni nosotros mismos. Si nos sentimos frustrados e impotentes ante estas situaciones. Hemos pasado de los tiempos en que los niños temían al maestro (lo que empobrecía la educación) a que los maestros tengan miedo de los niños por temor a las reacciones de sus padres (lo que imposibilita la educación).